Evaluación
Internacional del Papel del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología
en el Desarrollo Agrícola (IAASTD)
Resumen
del Informe de síntesis
Autores:
Tsedeke Abate (Etiopía), Jean Albergel (Francia), Inge Armbrecht (Colombia),
Patrick Avato (Alemania/Italia), Satinder Bajaj (India), Nienke Beintema
(Países Bajos), Rym ben Zid (Túnez), Rodney Brown (Estados Unidos), Lorna M.
Butler (Canadá), Fabrice Dreyfus (Francia), Kristie L. Ebi (Estados Unidos),
Shelley Feldman (Estados Unidos), Alia Gana (Túnez), Tirso Gonzales (Perú),
Ameenah Gurib-Fakim (Mauricio), Jack Heinemann (Nueva Zelandia), Thora Herrmann
(Alemania), Angelika Hilbeck (Suiza), Hans Hurni (Suiza), Sophia Huyer
(Canadá), Janice Jiggins (Reino Unido), Joan Kagwanja (Kenya), Moses Kairo (Kenya),
Rose R. Kingamkono (Tanzanía), Gordana Kranjac-Berisavljevic (Ghana), Kawther
Latiri (Túnez), Roger Leakey (Australia), Marianne Lefort (Francia), Karen Lock (Reino Unido), Thora Herrmann (Alemania), Yalem Mekonnen
(Etiopía), Douglas Murray (Estados Unidos), Dev Nathan (India), Lindela Ndlovu
(Zimbabwe), Balgis Osman-Elasha (Sudán), Ivette Perfecto (Puerto Rico),
Cristina Plencovich (Argentina), Rajeswari Raina (India), Elizabeth Robinson
(Reino Unido), Niels Roling (Países Bajos), Mark Rosegrant (Estados Unidos),
Erika Rosenthal (Estados Unidos), Wahida Patwa Shah (Kenya), John M.R. Stone
(Canadá), Abid Suleri (Pakistán), Hong Yang (Australia).
Declaración
de los gobiernos
Todos los países que asistieron a la sesión plenaria
intergubernamental final llevada a cabo en Johannesburgo (Sudáfrica) en abril
de 2008 reciben con agrado la labor de la IAASTD y el carácter singular de este
proceso independiente y multidisciplinario en el que participan múltiples
partes interesadas, así como la magnitud del desafío de abordar una gran
variedad de cuestiones complejas. Los gobiernos presentes reconocen que los
informes de la evaluación mundial y las evaluaciones regionales son las
conclusiones de estudios realizados por diversos investigadores científicos,
expertos y especialistas en desarrollo, y que, si bien reflejan un consenso
general sobre la importancia de los conocimientos, la ciencia y la tecnología
agrícolas en materia de desarrollo, también recogen diversos puntos de vista
sobre algunas cuestiones.
Todos los países ven en estos informes una valiosa e
importante contribución a nuestra comprensión de los conocimientos, la ciencia
y la tecnología agrícolas en materia de desarrollo y, al mismo tiempo,
reconocen la necesidad de continuar profundizando nuestra comprensión de los
desafíos futuros. Esta evaluación es una iniciativa constructiva y una
importante contribución que todos los gobiernos deben llevar adelante para
asegurar que los conocimientos, la ciencia y la tecnología agrícolas permitan
alcanzar los objetivos de desarrollo y sostenibilidad de reducción del hambre y
la pobreza, la mejora de los medios de subsistencia en las zonas rurales y de
la salud humana, y la promoción de un desarrollo equitativo y sostenible desde
el punto de vista social, ambiental y económico.
De acuerdo con la declaración precedente, los
siguientes gobiernos aprueban el Resumen
del Informe de síntesis.
Arabia Saudita, Armenia, Azerbaiyán, Bahrein,
Bangladesh, Belice, Benin, Bhután, Botswana, Brasil, Camerún, República Popular
de China, Costa Rica, Cuba, El Salvador, Etiopía, Filipinas, Finlandia,
Francia, Gambia, Ghana, Honduras, India, Irán, Irlanda, Islas Salomón, Jamahiriya
Árabe Libia, Kenya, Kirguistán, Líbano, Maldivas, Mozambique, Namibia, Nigeria,
Pakistán, Panamá, Paraguay, Polonia, Reino Unido de Gran Bretaña, República de
Moldova, República de Palau, República Democrática del Congo, República
Democrática Popular Lao, República Dominicana, República Unida de Tanzanía, Rumania,
Senegal, Suecia, Suiza, Swazilandia, Timor-Leste, Togo, Túnez, Turquía, Uganda,
Uruguay, Viet Nam, Zambia (58 países).
Si bien aprueban la declaración precedente, los
siguientes gobiernos no aprobaron plenamente el Resumen del Informe de
síntesis, y sus reservas se constan en el Anexo.
Australia, Canadá, Estados Unidos de América (tres
países).
Resumen
del Informe de síntesis de la Evaluación Internacional del Papel
del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD)
En este Informe de síntesis se captan la complejidad
y diversidad de la agricultura y de los conocimientos, la ciencia y la
tecnología agrícolas en todas las regiones del mundo. Se basa en los Informes
de la evaluación mundial y las cinco evaluaciones regionales donde se presenta la
información necesaria para el análisis integrado de las principales
inquietudes, el que es preciso llevar a cabo en pos del logro de los objetivos
de desarrollo y sostenibilidad. Consta de dos partes en las que se aborda el
interrogante fundamental, a saber: ¿de qué manera pueden utilizarse los
conocimientos, la ciencia y la tecnología agrícolas para reducir el hambre y la
pobreza, mejorar los medios de subsistencia en las zonas rurales, y promover un
desarrollo equitativo que sea sostenible desde el punto de vista social, ambiental
y económico? Los ocho temas intersectoriales son: bioenergía; biotecnología;
cambio climático; salud humana; gestión de los recursos naturales; comercio y
mercados; conocimientos locales y tradicionales e innovaciones a nivel
comunitario, y el papel de la mujer en la agricultura. Este Informe de síntesis
está compuesto por dos partes sustanciales. En la primera se identifican la
situación actual, los desafíos y las opciones de acción que configuran los
conocimientos, la ciencia y la tecnología agrícolas, en tanto que la segunda
parte se centra en los ocho temas intersectoriales.
La Evaluación Internacional del Papel
del Conocimiento, la Ciencia y la Tecnología en el Desarrollo Agrícola (IAASTD,
por su sigla en inglés) es una respuesta frente a la constatación generalizada
de que, a pesar de los notables logros científicos y tecnológicos en nuestra
capacidad para mejorar la productividad agrícola, hemos prestado menos atención
a algunas de las consecuencias sociales y ambientales no deseadas de nuestros
logros. Nos encontramos ahora en una situación adecuada para reflexionar acerca
de esas consecuencias y esbozar diversas opciones de políticas para hacer
frente a los desafíos que se plantean de cara al futuro, que quizás se puedan caracterizar
mejor como la necesidad de seguridad alimentaria y de medios de subsistencia en
condiciones ambientales cada vez más limitadas desde dentro y fuera del ámbito
de la agricultura y de los sistemas económicos globalizados.
Esta
constatación generalizada guarda una relación directa con los objetivos de
La
IAASTD es única en la historia de las evaluaciones de la ciencia agrícola, ya
que evalúa tanto la ciencia y la tecnología estructuradas como los
conocimientos locales y tradicionales, aborda no sólo la producción y la
productividad, sino también la multifuncionalidad de la agricultura y reconoce
que existen numerosas perspectivas del cometido y la naturaleza de los CCTA. Durante
muchos años, la ciencia agrícola se concentró en buscar componentes
tecnológicos que mejorasen la productividad de las explotaciones donde los
regímenes de mercado e institucionales establecidos por el Estado eran las
principales causas de la adopción de nueva tecnología. El modelo general ha
consistido en innovar continuamente, reducir los precios en la explotación
agrícola y externalizar los costos. Este modelo hizo posibles los
extraordinarios logros del sistema de CCTA en los países industrializados después
de
A fin de abordar la diversidad de necesidades e
intereses que conforman la vida humana, necesitamos un enfoque común de la
sostenibilidad que incluya la colaboración local y transnacional. No podemos eludir
las dificultades apoyándonos simplemente en la agregación de las decisiones individuales
para conseguir resultados colectivos sostenibles y equitativos. Se necesitan
incentivos para influir en las elecciones de las personas. Algunas cuestiones,
como la pobreza y el cambio climático, requieren también acuerdos colectivos
sobre acciones concertadas y gestión en todos los niveles que van más allá de
un llamamiento en pro del beneficio personal. A nivel mundial, regional,
nacional y local, las instancias decisorias deben ser totalmente conscientes
del hecho de que existen retos muy diversos y múltiples marcos teóricos y
modelos de desarrollo, así como una amplia gama de opciones para alcanzar los objetivos
de desarrollo y sostenibilidad. Nuestra percepción de los desafíos y de las decisiones
que tomamos en este contexto histórico determinará el modo en que protegemos
nuestro planeta y aseguramos nuestro
futuro.
Los objetivos de desarrollo y sostenibilidad deben
situarse en el contexto de: i) las disparidades sociales y económicas actuales,
así como la incertidumbre política en relación con las guerras y los conflictos;
ii) la incertidumbre acerca de la capacidad de producir y tener acceso a suficientes
alimentos de forma sostenible;
iii) la incertidumbre acerca del futuro de los precios mundiales de los
alimentos; iv) los cambios en la economía del consumo energético basado en los
combustibles fósiles; v) la aparición de nuevos competidores en el sector de
los recursos naturales; vi) el aumento del número de enfermedades crónicas que
son, en parte, consecuencia de carencias nutricionales y la mala calidad de los
alimentos, así como la inocuidad alimentaria, y vii) condiciones ambientales
cambiantes y una concienciación cada vez mayor acerca de la responsabilidad del
hombre con respecto al mantenimiento de los servicios mundiales de los
ecosistemas (suministro, reglamentación, aspectos culturales y apoyo).
En la actualidad, existe un
mundo de desarrollo asimétrico, uso insostenible de los recursos naturales y
pobreza rural y urbana persistente. En general, las consecuencias negativas de
los cambios mundiales son más significativas para las personas más pobres y más
vulnerables, que históricamente han tenido pocos derechos y escasas oportunidades
de crecimiento.
El
ritmo de generación y adopción de tecnología formal ha sido sumamente dispar.
Los interlocutores de América del Norte y Europa, así como de las economías
emergentes que han conseguido economías de escala considerables gracias a un
sistema de CCTA estructurado seguirán dominando las exportaciones agrícolas y
las cadenas de valor extendidas. Existe una necesidad apremiante de
diversificar y fortalecer los CCTA reconociendo las diferencias en las agroecologías y
las condiciones sociales y culturales. La necesidad de reformular los CCTA, reducir la pobreza y mejorar las
opciones de subsistencia de los pobres de las zonas rurales, especialmente de
los que carecen de tierras y de las comunidades campesinas y los trabajadores
urbanos migrantes o del sector extraoficial, representa un gran reto.
Existe una preocupación primordial en todas las regiones
por lo que concierne a la reducción de la pobreza y a las posibilidades de
subsistencia de las poblaciones pobres que se enfrentan a disparidades
intrarregionales e interregionales. Se reconoce que la creciente crisis de la
seguridad alimentaria tiene una complejidad diferente y una magnitud
potencialmente distinta de la que se produjo en los años sesenta. La capacidad
y la voluntad de distintos interlocutores, incluidos las autoridades, la
sociedad civil y el sector privado, para hacer frente a cuestiones vitales
relativas a las relaciones entre los sistemas productivos, social y ambiental
se ven afectadas por posiciones políticas y económicas en pugna.
El reconocimiento de los retos actuales y la
aceptación de las opciones disponibles para encararlos requieren un compromiso
a largo plazo de las personas responsables de tomar decisiones en respuesta a
las necesidades específicas de una amplia gama de interesados. Es preciso
reconocer los sistemas de adquisición de conocimientos y el ingenio humano en los
ámbitos científico, tecnológico, práctico y político, a fin de acometer los
retos, las oportunidades y la incertidumbre futuros. Este reconocimiento
requerirá un cambio hacia modelos de desarrollo no jerárquicos.
Para los CCTA, el principal
reto consiste en aumentar la productividad de la agricultura de una manera
sostenible. Los conocimientos, la ciencia y la tecnología agrícolas deben permitir
abordar las necesidades de explotaciones pequeñas en ecosistemas diversos y
crear oportunidades realistas para su desarrollo cuando haya pocas
posibilidades de mejorar la productividad de área y el cambio climático pueda
tener sus consecuencias más adversas. Algunos de los principales desafíos que plantean los
sistemas agropecuarios multifuncionales con respecto a los CCTA son:
·
¿Cómo
se pueden mejorar el bienestar social y la subsistencia personal en el sector
rural y reforzar los efectos multiplicadores de la agricultura?
·
¿Cómo
se puede habilitar a los interesados marginados para que conserven la
diversidad de los sistemas agrícolas y alimentarios, incluidas sus dimensiones
culturales?
·
¿Cómo
se puede proporcionar agua potable, mantener la biodiversidad, respaldar la
base de recursos naturales y minimizar los efectos adversos de las actividades agrícolas
en la población y el medio ambiente?
·
¿Cómo
se pueden mantener y fortalecer los servicios ambientales y culturales
aumentando al mismo tiempo la productividad sostenible y la diversidad de
alimentos y fibras, así como la producción de biodiésel?
·
¿Cómo
se pueden administrar eficazmente la generación de conocimientos mediante la
colaboración entre interlocutores cada vez más heterogéneos y la corriente de
información entre diversos regímenes organizativos públicos y privados relacionados
con el sistema de CCTA?
·
¿Cómo
se puede vincular la producción de tierras de secano marginadas con los
mercados local, nacional y mundial?

Acciones posibles
Para alcanzar los objetivos de desarrollo y
sostenibilidad y responder a nuevas prioridades y circunstancias cambiantes se
requiere un cambio fundamental en los CCTA, que abarque la ciencia, la
tecnología, las políticas, las instituciones, el fortalecimiento de la
capacidad y
Es importante evaluar los impactos ambientales, sanitarios
y sociales potenciales de cualquier tecnología y aplicar los marcos normativos
apropiados. Los CCTA pueden contribuir a mejorar radicalmente la seguridad
alimentaria y fortalecer los resultados sociales y económicos de los sistemas agrícolas
como base para una subsistencia rural y comunitaria sostenible y un desarrollo
económico más amplio. Puede ayudar a rehabilitar tierras empobrecidas, reducir
los riesgos ambientales y sanitarios asociados a la producción y el consumo de
alimentos y aumentar la producción de manera sostenible.
A fin de obtener resultados satisfactorios, se requeriría
una mayor inversión pública y privada en CCTA, el desarrollo de políticas e
instituciones de respaldo, la revalorización de los conocimientos tradicionales
y locales y un enfoque interdisciplinario, holístico y basado en los sistemas
con respecto a la generación y puesta en común de los conocimientos. El éxito
depende también de la medida en que los acontecimientos internacionales impulsen
la prioridad asignada a los objetivos de desarrollo y sostenibilidad, y de la
disponibilidad del financiamiento y el personal competente necesarios.
Pobreza y subsistencia
Algunas opciones importantes para mejorar la subsistencia
de las comunidades rurales consisten en aumentar el acceso de los agricultores pequeños
a la tierra y recursos económicos, así como a mercados urbanos locales y de
exportación remunerativos, y en aumentar el valor añadido y el valor conseguido
localmente por los pequeños agricultores y los jornaleros. Una herramienta útil
para alcanzar los objetivos de desarrollo y sostenibilidad reside en habilitar
a los agricultores para que gestionen el suelo, los recursos hídricos y
biológicos, las plagas, los vectores de enfermedades y la diversidad genética
de manera innovadora y conserven los recursos naturales de una forma adecuada
desde el punto de vista cultural. La combinación de los conocimientos de los
agricultores con los conocimientos del exterior requeriría nuevas asociaciones de
agricultores, científicos y otras partes interesadas.
Las opciones normativas para mejorar los medios de
subsistencia incluyen el acceso al microcrédito y otros servicios financieros;
marcos normativos que garanticen el acceso a los recursos y la tierra y la tenencia de
los mismos; el
recurso a una resolución justa de las controversias, y la evolución progresiva
de los regímenes de derechos de propiedad intelectual e instrumentos conexos, y
la participación activa en ellos2. Se necesitan avances que afiancen la
confianza y que valoren los conocimientos de los agricultores y la
biodiversidad agrícola y natural; las plantas medicinales gestionadas por los
agricultores, los sistemas locales de semillas y los regímenes comunes de gestión
de los recursos. Cada una de estas opciones, cuando se pone en práctica a nivel
local, depende de mecanismos regionales y nacionales que garanticen la
rendición de cuentas. Otras opciones para aumentar los precios internos en la
explotación agrícola para los pequeños productores incluyen las políticas
fiscal y de competencia, un mayor acceso a los CCTA, enfoques comerciales
novedosos y un mayor poder político.
Seguridad alimentaria
Las estrategias de
seguridad alimentaria requieren una combinación de enfoques de los CCTA, incluidos
el desarrollo de la gestión de reservas alimentarias, sistemas eficaces de
datos de mercado y de alerta temprana, seguimiento y distribución. Las medidas
de producción crean las condiciones para la seguridad alimentaria, pero ha de tenerse
también en cuenta el acceso de las personas a los alimentos (mediante la
producción propia, el intercambio y derechos públicos) y su capacidad de
absorber los nutrientes consumidos (gracias a un acceso adecuado a agua y
saneamiento, una nutrición suficiente e información en materia de nutrición) a
fin de alcanzar plenamente la seguridad alimentaria.
La
seguridad alimentaria [se da] cuando todas las personas tienen en todo
momento el acceso físico, social y económico a alimentos suficientes,
inocuos y nutritivos que satisfacen sus necesidades y sus preferencias alimentarias
para llevar una vida activa y sana (FAO, El estado de la inseguridad
alimentaria, 2001).
La soberanía alimentaria se define como el
derecho de los pueblos y de los estados soberanos a determinar democráticamente
sus propias políticas agrarias y alimentarias3.
Los CCTA pueden
aumentar la producción agrícola sostenible difundiendo el empleo de los CCTA
locales y estructurados para desarrollar y utilizar variedades adecuadas obtenidas
por selección y adaptables a las condiciones específicas de cada lugar; aumentando
el acceso a los recursos; mejorando la gestión y la conservación del suelo, el
agua y los nutrientes; luchando contra las plagas antes y después de las cosechas,
e incrementando la diversificación de las pequeñas explotaciones agrícolas. Las
opciones de política para hacer frente a la seguridad alimentaria incluyen el
desarrollo de cultivos subutilizados de valor elevado en zonas de secano; el
aumento de toda la variedad de exportaciones e importaciones agrícolas,
incluidos los productos orgánicos y de comercio justo; la reducción de los
costos de las transacciones para los productores pequeños; el fortalecimiento
de los mercados locales; las redes de seguridad alimentaria; la promoción del
agroseguro, y la mejora de la seguridad y la calidad de los alimentos. Los
choques de precios y los fenómenos climáticos extremos requieren un sistema
mundial de seguimiento e intervención para predecir con suficiente antelación las grandes
penurias alimentarias y las hambrunas inducidas por los precios.
Las inversiones en
CCTA pueden contribuir a aumentar la productividad sostenible de los
principales alimentos de subsistencia, como los cultivos huérfanos y
subutilizados, que suelen ser producidos y consumidos por personas pobres. Las
inversiones podrían dirigirse también a cambios institucionales y políticas
capaces de mejorar el acceso de los pobres a los alimentos, la tierra, el agua,
las semillas, el germoplasma y tecnologías mejoradas.
Sostenibilidad ambiental
Es necesario disponer de sistemas de CCTA
para fortalecer la sostenibilidad al mismo tiempo que se mantiene la
productividad de manera que se proteja la base de recursos naturales y el abastecimiento
ecológico de los sistemas agropecuarios. Entre las opciones posibles figuran la
mejora de la eficiencia de los nutrientes, la energía, el agua y el uso de la
tierra; la mejora de los conocimientos sobre la dinámica suelo-planta-agua; el
aumento de la diversificación de las explotaciones; el apoyo a los sistemas agroecológicos y el
fortalecimiento de la conservación y el empleo de la biodiversidad tanto en los
campos como en el paisaje; la promoción de una gestión sostenible del ganado,
los bosques y los recursos pesqueros; la mejora de los conocimientos sobre el
funcionamiento agroecológico de los mosaicos de zonas de producción de cultivos
y hábitats naturales; la lucha contra los efectos de la agricultura en el
cambio climático, y la atenuación de los impactos negativos del cambio
climático en la agricultura.
Las opciones normativas comprenden la eliminación de
los subsidios que fomentan prácticas insostenibles y la utilización de los
mecanismos de mercado u otra índole para regular y generar estímulos
financieros para los servicios agroambientales, una gestión más acertada de los
recursos naturales y una calidad ambiental mayor. Algunos ejemplos son los
incentivos tendentes a promover la LICP y una gestión ambientalmente resistente
del germoplasma, el pago a los agricultores y a las comunidades locales por los
servicios del ecosistema, la facilitación y el suministro de incentivos para
mercados alternativos como los productos ecológicos, la certificación de
prácticas forestales y pesqueras sostenibles, y la agricultura
orgánica, así como el fortalecimiento de los mercados locales. Los derechos y
la tenencia a largo plazo para la utilización de la tierra y del agua, las medidas
de reducción del riesgo (redes de protección social, financiamiento, seguros,
etc.) y la rentabilidad de la tecnología recomendada son condiciones
indispensables para la adopción de prácticas sostenibles. Se necesitan
regímenes y modos de administración de los recursos de uso común que se basen
en enfoques participativos y democráticos.
Las oportunidades de inversión en CCTA que
podrían mejorar la sostenibilidad y reducir los efectos ambientales negativos
incluyen las tecnologías de conservación de los recursos; la utilización de
técnicas mejoradas para sistemas orgánicos y que requieran pocos insumos; una
amplia variedad de técnicas de mejora genética para alcanzar mayor tolerancia
térmica y a las plagas; la
investigación de la relación de los servicios de los ecosistemas agrícolas y el
bienestar humano; valoraciones económicas y no económicas de los servicios de
ecosistemas; el aumento de la eficiencia en el uso del agua y la reducción de
la contaminación del agua; biocontroles de las plagas y los agentes patógenos
nuevos y ya existentes; sustitutos biológicos para los productos agroquímicos, y
la reducción de la dependencia del sector agrícola de los combustibles fósiles.
Salud humana y nutrición
Las interrelaciones entre la salud, la nutrición, la
agricultura y los CCTA influyen en la capacidad de las personas, las
comunidades y las naciones para alcanzar los objetivos de sostenibilidad. Esas
interrelaciones se dan en un contexto en el que existen numerosos factores de
perturbación que inciden en la salud de
·
La
seguridad alimentaria puede mejorarse mediante el fomento de
medidas y programas tendentes a diversificar la dieta y mejorar la ingesta de
micronutrientes, así como el desarrollo y la aplicación de tecnología existente
o nueva para producir, procesar, conservar y distribuir alimentos.
·
La
inocuidad de los alimentos puede mejorarse mediante sistemas nacionales
e internacionales de inocuidad de los alimentos que sean eficaces, coordinados
y dinámicos a fin de garantizar la salud de los animales, las plantas y los
seres humanos, por ejemplo con inversiones en infraestructura adecuada, capacidad
en salud pública y veterinaria, y marcos legislativos para identificar y combatir
los peligros biológicos y químicos, así como las asociaciones entre
agricultores y científicos para determinar, hacer seguimiento y evaluar los
riesgos.
·
La
carga de enfermedades infecciosas puede disminuirse
fortaleciendo la coordinación y la capacidad de los sistemas agrícola,
veterinario y de salud pública, integrando políticas y programas
multisectoriales a lo largo de la cadena alimentaria para reducir la
propagación de enfermedades infecciosas y generando y aplicando nuevos CCTA para
detectar, vigilar, atajar y tratar las enfermedades.
·
La
carga de enfermedades crónicas puede reducirse mediante políticas que reconozcan
explícitamente la importancia de mejorar la salud y la nutrición de las
personas, incluida la normativa sobre la formulación de los productos
alimentarios mediante legislación, acuerdos y normas internacionales sobre el
etiquetado de los alimentos y las indicaciones de las propiedades saludables, e
instaurando incentivos para la producción y el consumo de alimentos que
favorezcan la salud.
·
La
salud ocupacional y pública puede mejorarse mediante la elaboración y la
aplicación de normativa en materia de higiene y seguridad (incluidas leyes
sobre el trabajo infantil y reglamentación sobre los plaguicidas), la resolución
de problemas transfronterizos, como el empleo ilícito de productos agroquímicos
tóxicos, y la realización de evaluaciones sobre riesgos sanitarios que reflejen
los compromisos entre la maximización de los beneficios con respecto al nivel
de vida, el medio ambiente y la mejora de la salud.
Equidad
A fin de que los CCTA contribuyan a una
mayor equidad, es menester invertir en el desarrollo de tecnologías específicas
para cada contexto y un mayor acceso de los agricultores y las personas que
viven en un medio rural a formación ocupacional, escolar o no escolar. Un
entorno en que la ciencia y la tecnología formales y los conocimientos locales
y tradicionales se consideren como parte de un sistema de CCTA integral podría aumentar el acceso
equitativo a la tecnología de una amplia gama de productores y gestores de los
recursos naturales. Hay que incentivar a las entidades científicas, las
universidades y las organizaciones de investigación para impulsar distintos
tipos de asociaciones de CCTA. Las principales opciones incluyen el acceso a los
recursos naturales y su uso equitativos (en particular
la tierra y el agua), sistemas de incentivos y recompensas por la multifuncionalidad,
incluidos los servicios de los ecosistemas, y una respuesta a la vulnerabilidad
de las comunidades y los trabajadores agrícolas. La reforma de la gestión de
los CCTA y las organizaciones afines reviste, asimismo, importancia dado el
papel fundamental que pueden desempeñar en la mejora de los conocimientos
científicos a nivel comunitario, la descentralización de oportunidades
tecnológicas y la integración de las preocupaciones de los agricultores en el
establecimiento de las prioridades de investigación y el diseño de servicios
para los mismos. La mejora de la equidad requiere sinergia entre diversos
interlocutores del ámbito del desarrollo, incluidos los agricultores, los
jornaleros, la banca, las organizaciones de la sociedad civil, las sociedades
mercantiles y los organismos públicos. La participación de los interesados es
también crucial en las decisiones sobre los derechos de propiedad intelectual,
infraestructura, aranceles y la internalización de los costos sociales y
ambientales. Con nuevas modalidades de gestión para desarrollar redes locales
innovadoras y una gestión descentralizada, que se centren en los productores
pequeños y en los pobres de las zonas urbanas (agricultura urbana, vínculos
directos entre los consumidores urbanos y los productores rurales), será
posible crear y fortalecer capacidades sinérgicas y complementarias.
Las inversiones
preferenciales en desarrollo equitativo (por ejemplo, en alfabetización,
educación y formación) que contribuyan a reducir las disparidades étnicas, de
género o de otro tipo permitirían avanzar hacia el logro de los objetivos de
desarrollo. La cuantificación de la rentabilidad de las inversiones requiere índices
que aporten más información que el PIB y que tengan en cuenta los beneficios
ambientales y de equidad. El empleo de índices de desigualdad para seleccionar
las inversiones en CCTA y el seguimiento de los resultados fortalece la
rendición de cuentas. Por ejemplo, podría utilizarse el coeficiente de Gini como
criterio público para la evaluación de las políticas, además de las medidas más
convencionales de crecimiento, inflación y medio ambiente.
Inversiones
La consecución de
los objetivos de desarrollo y sostenibilidad entrañaría un aumento de los
fondos y la diversificación de los mecanismos de financiamiento de la
investigación y el desarrollo en el ámbito de la agricultura y los sistemas conexos
de conocimientos, tales como:
·
Inversiones públicas en bienes públicos
mundiales, regionales, nacionales y locales; seguridad e inocuidad de los alimentos,
cambio climático y sostenibilidad. El empleo más eficiente de tierras, agua y
recursos biológicos cada vez más escasos requiere inversiones en investigación
y el desarrollo de capacidades jurídicas y gerenciales.
·
Las inversiones públicas en sistemas de conocimientos agrícolas para
fomentar redes interactivas de conocimientos (agricultores, científicos, empresarios
e interlocutores de otras áreas de conocimiento); mejora del acceso a las
tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC); ciencias de la
ecología, la evolución, la alimentación, la nutrición, la sociedad y sistemas
complejos; interdisciplinaridad efectiva; capacidad en
ciencias agrícolas básicas, y mejora de oportunidades de aprendizaje a lo largo
de toda la vida en el sistema alimentario.
·
Asociaciones entre los sectores público y
privado para mejorar la comercialización de tecnologías y conocimientos aplicados
y financiamiento conjunto de los conocimientos, la ciencia y la tecnología
agrícolas, si los riesgos de mercado son elevados y existe la posibilidad de que
se utilicen ampliamente los conocimientos.
·
Incentivos y recompensas adecuados para
alentar las inversiones privadas y de la sociedad civil en los conocimientos,
la ciencia y la tecnología agrícolas, a fin de contribuir al logro de los
objetivos de desarrollo y sostenibilidad.
En muchos países
en desarrollo, puede ser necesario completar esas inversiones con otras mayores
y más centradas en infraestructura rural, educación y salud.
Ante los nuevos
desafíos mundiales, existe una necesidad urgente de fortalecer, reestructurar
y, posiblemente, establecer nuevas redes intergubernamentales e independientes
basadas en la ciencia y los datos para abordar cuestiones como la predicción
climática orientada a la producción agrícola; los riesgos para la salud humana
que suponen las enfermedades emergentes; la reorganización de los medios de subsistencia
en respuesta a cambios en los sistemas agrícolas (desplazamientos de población);
seguridad alimentaria y recursos forestales mundiales.
Temas
En el Informe de síntesis se examinan ocho temas
relacionados con los CCTA de vital interés para alcanzar las metas de la
IAASTD: bioenergía; biotecnología; cambio climático; salud humana; gestión de
los recursos naturales; comercio
y mercados; conocimientos locales y tradicionales e innovaciones a nivel
comunitario, y el papel de la mujer en la agricultura.
Bioenergía
El aumento de los costos de los combustibles
fósiles, las preocupaciones relacionadas con la seguridad energética, la mayor
concienciación acerca del cambio climático y los efectos potencialmente
positivos para el desarrollo económico han atraído una atención considerable
del público hacia
Debido principalmente a la falta de alternativas
asequibles, millones de personas en los países en desarrollo dependen de
fuentes tradicionales de bioenergía (por ejemplo, la leña) para cocinar y
calentarse, especialmente en África al sur del Sahara y en Asia meridional. Esta
dependencia de la bioenergía tradicional puede plantear considerables retos
ambientales, sanitarios, económicos y sociales. Se precisan nuevos esfuerzos
para mejorar la biotecnología tradicional y acelerar la transición hacia formas
de energía más sostenibles.
Los biocombustibles de primera generación son,
sobre todo, el bioetanol y el biodiésel producidos a partir de cultivos
agrícolas (por ejemplo, maíz y caña de azúcar). La producción ha crecido
rápidamente en los últimos años, gracias principalmente a políticas que apoyan
los biocombustibles, ya que su costo es competitivo sólo en determinadas
circunstancias favorables. El hecho de desviar los cultivos agrícolas para
producir combustibles puede hacer que aumenten los precios de los alimentos y
se reduzca nuestra capacidad para mitigar el hambre en todo el mundo. Los
efectos sociales negativos podrían verse exacerbados si los agricultores
pequeños son marginados
o desplazados de sus tierras. Desde una perspectiva ambiental, las variaciones,
la incertidumbre y los debates acerca del balance energético neto y el nivel de
emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) son considerables.
A largo plazo, los efectos en los precios de los alimentos pueden reducirse,
pero las repercusiones ambientales causadas por la necesidad de tierra y agua a
raíz de aumentos a gran escala en la producción de biocombustibles de primera
generación posiblemente persistan y deban abordarse.
Los
biocombustibles de próxima generación, como el etanol de celulosa y las
tecnologías de biomasa a líquido permiten convertir en combustible
materias agrícolas en mayor abundancia y a menor costo que los de primera
generación, lo cual podría redundar en una reducción de las necesidades de
tierra agrícola por unidad de energía producida y mejorar el ciclo de vida de
las emisiones de GEI, atenuando potencialmente la presión ambiental que suponen
los biocombustibles de primera generación. Sin embargo, las tecnologías de
biocombustibles de próxima generación todavía no se han probado comercialmente
y todavía no se conocen a ciencia cierta sus efectos ambientales y sociales.
Por ejemplo, la utilización de materias y residuos agrícolas puede competir con
la necesidad de conservar materia orgánica para que los agrosistemas sean
sostenibles.
La bioelectricidad y el biocalor son formas importantes
de energía renovable que suelen ser más eficientes y producir menos emisiones
de GEI que los biocombustibles líquidos y los combustibles fósiles. En
determinados contextos, por ejemplo en zonas que están fuera de la red, es
posible emplear satisfactoriamente los digestores, los gasificadores y los aparatos
de combustión directa. Estas aplicaciones podrían expandirse, pero se requiere
la aplicación de conocimientos, ciencia y tecnología agrícolas para reducir
costos y mejorar la fiabilidad operacional. Para todas las formas de bioenergía,
las personas responsables de tomar decisiones deberían sopesar detenidamente
todos los costos sociales, ambientales y económicos frente a los beneficios
realistas y factibles y otras opciones energéticas sostenibles.
Biotecnología 4
La definición de biotecnología adoptada por la
IAASTD se basa en el Convenio
sobre la Diversidad Biológica
y el Protocolo de
Cartagena sobre Seguridad de
La biotecnología ha estado siempre a la vanguardia
del cambio. El cambio se produce rápidamente, los ámbitos afectados son muchos
y existe una falta considerable de comunicación transparente entre los
interlocutores. Por lo tanto, la evaluación de la biotecnología moderna va a la
zaga del desarrollo; la información puede llegar a ser anecdótica y
contradictoria y es inevitable que exista incertidumbre en cuanto a sus
beneficios y perjuicios. Hay una amplia variedad de perspectivas de los riesgos
y beneficios de la biotecnología moderna para el medio ambiente, la salud
humana y la economía, y muchos de estos riesgos todavía se desconocen.
Las biotecnologías convencionales, como las técnicas
de mejora genética, el cultivo de tejidos y las prácticas de cultivo y
fermentación son fácilmente aceptadas y utilizadas. Entre 1950 y 1980, antes
del desarrollo de organismos genéticamente modificados (OGM), las variedades
modernas de trigo aumentaron el rendimiento en un 33% incluso sin abonos. Las
biotecnologías modernas utilizadas con mesura se han adoptado ampliamente. Por
ejemplo, el mercado de enzimas industriales alcanzó los US$1.500 millones en 2000.
La aplicación de la biotecnología moderna sin moderación, como el uso de cultivos
genéticamente modificados, es más polémica. Por ejemplo, los datos relativos a
cosechas de varios años de productos genéticamente modificados indican aumentos
del rendimiento muy variables, entre el 10% y el 33%, en algunos lugares, y
reducciones del rendimiento en otros.
Los factores de nivel superior que impulsan la Investigación
y Desarrollo (I+D) en biotecnología, como los marcos de derechos de propiedad
intelectual, determinan la disponibilidad de productos. Aunque esto atrae las
inversiones en agricultura, puede también concentrar la propiedad de los
recursos agrícolas. El énfasis en la biotecnología moderna sin asegurar que se
proporcione apoyo suficiente a otras investigaciones agrícolas, puede modificar
los programas de educación y formación y reducir el número de profesionales en
otras ciencias agrícolas básicas. Esta situación puede reforzarse a sí misma ya
que los estudiantes de hoy definen las oportunidades de educación y formación
de mañana.
La utilización de patentes para los transgenes suscita
otras cuestiones. En los países en desarrollo, en particular, algunos
instrumentos como las patentes pueden elevar los costos, coartar la
experimentación de los agricultores a título individual o los investigadores
públicos y socavar potencialmente prácticas locales que mejoran la seguridad
alimentaria y la sostenibilidad económica. A este respecto, existe especial
preocupación acerca de la posibilidad de que los instrumentos actuales relativos
a los derechos de propiedad intelectual acaben por inhibir el ahorro de
semillas, el intercambio, la venta y el acceso a derechos exclusivos necesarios
para que la comunidad de investigadores independientes realice análisis y
experimentos a largo plazo de los efectos que se producen. Los agricultores se
enfrentan a nuevas responsabilidades: los productores de cultivos genéticamente
modificados pueden ser responsables de la presencia fortuita si hacen que los
productores vecinos de productos orgánicos pierdan la certificación para los
mercados e ingresos, y los agricultores convencionales pueden ser responsables
frente a los productores de semillas genéticamente modificadas si se detectan transgenes
en sus cultivos.
Un enfoque orientado hacia los problemas de
Cambio
climático
El
cambio climático, que se está produciendo en un período de creciente demanda de
alimentos, semillas, fibra y combustible, podría dañar irreversiblemente la
base de recursos naturales de la que depende
En las
regiones de latitudes medias o altas, los aumentos locales moderados de
temperatura pueden tener pequeños efectos beneficiosos en el rendimiento de las
cosechas; en las regiones de latitudes bajas, esos ascensos moderados de la
temperatura probablemente incidan negativamente en el rendimiento. Algunos de
los efectos negativos son visibles ya en muchas partes del mundo. Un
calentamiento adicional repercutirá cada vez más negativamente en todas las
regiones. La penuria de agua y los períodos en que hay disponibilidad de agua
limitarán cada vez más las producciones. El cambio climático requerirá una
nueva visión del almacenamiento de agua a fin de hacer frente a los impactos de
precipitaciones mayores y más extremas, mayores variaciones intra e
interestacionales y tasas más elevadas de evapotranspiración en todos los tipos
de ecosistema. Los fenómenos climáticos extremos (inundaciones y sequías) van en aumento y se calcula que su
frecuencia y magnitud se incrementarán y que probablemente afecten de forma
considerable a todas las regiones por lo que respecta a la producción forestal
y de alimentos y a la seguridad alimentaria. Existe un riesgo serio de
conflictos futuros por tierras habitables y recursos naturales tales como el
agua dulce. El cambio climático está afectando a la distribución de plantas,
las especies invasivas, las plagas y los vectores de enfermedades y es posible
que aumenten la incidencia y la localización geográfica de muchas enfermedades
del ser humano, los animales y las plantas.
Es menester
adoptar un enfoque general con un marco regulatorio equitativo,
responsabilidades diferenciadas y metas intermedias para reducir las emisiones
de GEI. Cuanto antes se reduzcan las emisiones, y cuanto más radical sea esa
reducción, más rápido se acercarán las concentraciones a
Se han determinado
ya algunas medidas de atenuación doblemente beneficiosas que comprenden
enfoques de utilización de la tierra, por ejemplo, tasas inferiores de
expansión agrícola en los hábitats naturales, la forestación, la reforestación,
la intensificación de los esfuerzos por evitar la deforestación, la agrosilvicultura,
los sistemas agroecológicos y el restablecimiento de tierras y praderas infrautilizadas
o empobrecidas, así como opciones de utilización de la tierra como el secuestro
de carbono en terrenos agrícolas, la reducción y un uso más eficiente de los
insumos nitrogenados, la gestión eficaz de los abonos y el uso de piensos que
aumenten la eficiencia digestiva del ganado. Las opciones normativas
relacionadas con la reglamentación y las posibilidades de inversión comprenden
incentivos financieros para mantener y aumentar las zonas forestales mediante
una reducción de la deforestación y la degradación, así como una mejor gestión
y un mayor desarrollo y utilización de fuentes de energía renovables. El
régimen posterior a 2012 debe incluir en mayor medida todas las actividades
agrícolas como la reducción de la emisión debida a la deforestación y la
degradación del suelo para aprovechar plenamente las oportunidades que ofrecen
los sectores agrícola y forestal.
Salud humana
A pesar de los evidentes y complejos vínculos que
existen entre la salud, la nutrición, la agricultura y los CCTA, mejorar la
salud humana no suele ser un objetivo explícito de la política agrícola. La agricultura
y los CCTA pueden incidir en toda una gama de aspectos sanitarios como la
desnutrición, las enfermedades crónicas, las enfermedades infecciosas, la inocuidad
de los alimentos y la salud ambiental y laboral. Los problemas de salud de la
comunidad agrícola pueden, a su vez, mermar la productividad agrícola y la capacidad
de desarrollar y aplicar un sistema de CCTA adecuado. Los problemas de salud
pueden derivarse tanto de una nutrición deficiente como de una nutrición
excesiva. A pesar del aumento en la producción mundial de alimentos en las
últimas décadas, la desnutrición sigue siendo un importante problema de salud
pública a nivel mundial que causa más del 15% de la carga de morbilidad en el
mundo. La energía de origen proteínico y la carencia de micronutrientes son dos
de los desafíos pendientes, con gran variabilidad de un país a otro y dentro de
un mismo país. La seguridad alimentaria puede mejorarse mediante políticas y programas
destinados a aumentar la diversidad dietética y mediante el desarrollo y la
utilización de tecnologías nuevas y existentes para la producción, el
procesamiento, la conservación y la distribución de alimentos.
Las políticas y prácticas de CCTA han incrementado
la producción y propiciado nuevos mecanismos para el procesamiento de los
alimentos. La disminución de la calidad y la diversidad de la dieta y el costo
reducido de alimentos con escasa densidad de nutrientes se han asociado al
incremento de la tasa de obesidad y enfermedades crónicas en todo el mundo. Un
régimen alimentario deficiente a lo largo de la vida es un importante factor de
riesgo de enfermedades crónicas, que son la principal causa de muerte en el
mundo. Es necesario centrarse en los consumidores y en la importancia de la
calidad de la dieta, y no sólo en la cantidad o el precio, como principales
motores de
La globalización del
suministro de alimentos, acompañada por la concentración de las empresas de distribución
y procesamiento de alimentos y la creciente sensibilización de los consumidores aumentan la necesidad de
sistemas eficaces, coordinados y dinámicos de inocuidad de los alimentos a
nivel nacional. Algunas preocupaciones sanitarias que podrían abordarse con CCTA
son la presencia de residuos de plaguicidas, metales pesados, hormonas, antibióticos y diversos aditivos en
el sistema alimentario, así como los relacionados con la ganadería a gran
escala.
Es necesario e importante contar con medidas más firmes
con respecto a la inocuidad de los alimentos tanto en el mercado nacional como en
el de exportación, las cuales pueden imponer costos considerables. Algunos
países tal vez precisen ayuda para asumir los costos de control de los alimentos,
como el seguimiento y la inspección, y los costos asociados con el rechazo en
el mercado de los productos contaminados. Si se adopta un enfoque amplio e
integrado del agroecosistema y la salud humana se puede facilitar la
identificación de riesgos para los animales, las plantas y el ser humano, así
como de las respuestas de CCTA adecuadas.
En todo el mundo, se producen al menos 170.000 muertes
laborales cada año en el sector de la agricultura, la mitad de ellas por
accidentes mortales. La maquinaria y los equipos, como los tractores y las
cosechadoras, son responsables de las tasas más elevadas de lesiones y muertes,
en especial entre los jornaleros. Otros importantes peligros para la salud son la
intoxicación por productos agroquímicos, las enfermedades animales transmisibles,
los agentes tóxicos o alergénicos y los ruidos, las vibraciones y los peligros
ergonómicos. Para mejorar la salud en el trabajo es necesario prestar más
atención a la protección de la salud mediante la elaboración y la aplicación de
normativa en materia de salud y seguridad. Las políticas deberían abordar
explícitamente las concesiones que deben hacerse en cuanto a los beneficios en
términos de subsistencia y los riesgos para el medio ambiente y la salud ocupacional
y pública.
La incidencia y la difusión geográfica de muchas
enfermedades infecciosas emergentes y reemergentes dependen en parte de la
intensificación de los sistemas de cultivo y de cría de ganado. A veces se
producen impactos socioeconómicos graves cuando las enfermedades se propagan
ampliamente entre poblaciones humanas o de animales, o cuando pasan de
reservorios animales a huéspedes humanos. La mayoría de los factores que pueden
contribuir a la aparición de enfermedades persistirán o se intensificarán. Las
políticas y los programas integradores a lo largo de la cadena alimentaria pueden
contribuir a reducir la propagación de las enfermedades infecciosas; los
programas sólidos de detección, vigilancia, supervisión e intervención son cruciales.
Gestión de los recursos naturales
5
Los recursos naturales, especialmente el suelo, el agua,
la diversidad vegetal y animal, la cobertura vegetal, las fuentes de energía
renovables, el
clima y los servicios de los
ecosistemas, son fundamentales para la estructura y la función de los sistemas
agrícolas y la sostenibilidad social y ambiental, en apoyo a la vida sobre la Tierra.
Históricamente, la senda del desarrollo agrícola mundial se ha centrado, de
manera muy restrictiva, en el aumento de la productividad, en lugar de buscar
una integración más holística de la gestión de los recursos naturales (GRN) en
la alimentación y la seguridad nutricional. Es preferible un enfoque holístico
u orientado hacia los sistemas porque puede abordar las difíciles cuestiones
asociadas con la complejidad de los sistemas alimentario y de producción en
distintas ecologías, regiones y culturas.
Muchas veces existen CCTA que se comprenden bien y
permiten resolver los problemas de funcionamiento de la GRN, como la mitigación
de la fertilidad de la tierra mediante insumos sintéticos y procesos naturales.
Sin embargo, la resolución de desafíos relacionados con los recursos naturales
requerirá planteamientos nuevos y creativos por parte de los interesados con
historias, conocimientos y prioridades diferentes. La capacidad para trabajar
de consuno en múltiples niveles y en entornos sociales y físicos diferentes no
se ha desarrollado todavía lo suficiente. Por ejemplo, ha habido pocas
oportunidades de aprendizaje recíproco entre los agricultores y los
investigadores o las personas que deciden las políticas. Por consiguiente, los
agricultores y los miembros de la sociedad civil rara vez han participado en la
elaboración de las políticas sobre la gestión de los recursos naturales. Las
asociaciones entre la comunidad y el sector privado, que se encuentran en sus
primeras fases de desarrollo, representan una nueva y prometedora vía de cara
al futuro.
A continuación, se proponen algunas de las actividades
más prioritarias que podrían llevarse a cabo en el ámbito de
Ø Utilización de CCTA existentes para
identificar y abordar algunas de las causas subyacentes de la disminución de la
productividad relacionadas con la mala gestión de los recursos naturales, y
desarrollo de CCTA nuevos basados en enfoques multidisciplinarios para
comprender mejor la complejidad de
Ø Fortalecimiento de los recursos humanos en
respaldo del capital natural mediante un aumento de las inversiones (investigación,
formación, educación, asociaciones, políticas) para promover la sensibilización
de los costos sociales que lleva aparejada la degradación y el valor de los
servicios de los ecosistemas.
Ø Fomento de la investigación en “centros de
excelencia de CCTA-GRN” a fin de facilitar sistemas de GRN menos explotadores y
estrategias más idóneas para la resistencia, la protección y la renovación de
los recursos a través de procesos innovadores de aprendizaje recíproco para la
investigación, el desarrollo, el seguimiento y la formulación de políticas.
Ø Creación de un entorno propicio para el
fortalecimiento de la capacidad de GRN y aumento de los conocimientos de las
partes interesadas y sus organizaciones en ese ámbito con el fin de perfilar
las políticas de GRN en asociación con los sectores público y privado.
Ø Establecimiento de redes de especialistas en CCTA
(organizaciones de agricultores, ONG, autoridades públicas, sector privado) para
facilitar la gestión de los recursos naturales a largo plazo y acrecentar los
beneficios de los recursos naturales en beneficio de la colectividad.
Ø Conexión de las
sendas de globalización y
localización que combinan los conocimientos y las innovaciones en GRN generados
a nivel local con CCTA tanto en el sector público como en el privado.
Cuando se desarrollan y utilizan CCTA de manera
creativa, con la participación activa de varios interesados en diversos niveles,
es posible revertir el uso indebido del capital natural y garantizar el empleo
y la renovación cabales de las masas de agua, el suelo, la biodiversidad, los
servicios de los ecosistemas, los combustibles fósiles y la calidad atmosférica
para las generaciones futuras.
Comercio y mercados
Un desafío inmediato en todo
el mundo es conseguir que los mercados y las políticas comerciales favorezcan
la capacidad de los sistemas agrícolas y de CCTA para impulsar el desarrollo,
fortalecer la seguridad alimentaria, maximizar la sostenibilidad ambiental y
ayudar a que el sector de la agricultura a pequeña escala sea rentable para consolidar
la reducción de la pobreza.
El comercio agrícola puede ofrecer oportunidades
para los pobres, pero los regímenes actuales tienen importantes repercusiones
con respecto a la distribución entre los países y dentro de éstos que, en
muchos casos, no han sido favorables para la agricultura a pequeña escala y la subsistencia
en zonas rurales. Estas repercusiones distributivas requieren una
diferenciación en los marcos normativos y los acuerdos institucionales para que
esos países puedan beneficiarse del comercio agrícola. Existe una creciente
preocupación por el hecho de que la apertura de los mercados agrícolas nacionales
a la competencia internacional antes de que se hayan creado la infraestructura
y las instituciones básicas pueda socavar el sector agrícola, con efectos negativos
a largo plazo con respecto a la pobreza, la seguridad alimentaria y el medio
ambiente[6].
La reforma de la política comercial para propiciar
un sistema comercial mundial más equitativo puede suponer una contribución positiva
para los objetivos de sostenibilidad y desarrollo. El trato especial y
diferencial acordado mediante negociaciones comerciales puede fortalecer la
capacidad de los países en desarrollo para alcanzar los objetivos de seguridad
alimentaria y desarrollo, al mismo tiempo que se minimizan las perturbaciones
relacionadas con el comercio. La conservación de la flexibilidad de la política
nacional permite a los países en desarrollo tener en cuenta las necesidades
tanto de los consumidores pobres (población de las zonas urbanas y del ámbito rural
sin tierras) como de los agricultores rurales pequeños. Es fundamental aumentar
el valor captado por los agricultores pequeños en las cadenas de comercialización
mundiales, regionales y locales para lograr los objetivos de desarrollo y sostenibilidad.
Las políticas comerciales de apoyo pueden contribuir también a que el sector de
la agricultura a pequeña escaña y las agroempresas dispongan de CCTA.
Los países en desarrollo se
beneficiarían de la eliminación de barreras para productos con los que tienen
una ventaja comparativa, la reducción de aranceles más altos para los productos
básicos procesados en los países industrializados y en desarrollo, un mayor
acceso preferencial a los mercados para los países menos adelantados, una mayor
inversión pública en infraestructura rural y la generación de CCTA sobre bienes
públicos, así como un mayor acceso al financiamiento, a recursos de CCTA y a
mercados para los productores pobres. Para que los programas de desarrollo
avancen, es fundamental compensar la pérdida de ingresos derivadas de la
reducción de los aranceles[7].
La agricultura tiene
importantes efectos en el medio ambiente, muchos de los cuales se derivan de la
incapacidad de los mercados para valorar los daños ambientales y sociales e
incentivar
La calidad y la transparencia
de la gestión del sector agrícola, incluida la mayor participación de las
partes interesadas en la toma de decisiones relativas a los CCTA, son
esenciales. El fortalecimiento de los análisis comerciales y de la capacidad de
negociación de los países en desarrollo y el suministro de instrumentos más
adecuados para evaluar las concesiones que implican los acuerdos comerciales
propuestos son importantes para mejorar la gestión.
Conocimientos tradicionales y locales e innovaciones
a nivel comunitario
Cuando
los CCTA se dirigen simultáneamente hacia la producción, la
rentabilidad, los servicios de los ecosistemas y los sistemas alimentarios específicos
de cada lugar, que están en evolución, hay que integrar los conocimientos formales,
tradicionales y locales. Los conocimientos tradicionales y locales
constituyen un amplio acervo de conocimientos prácticos acumulados y de
capacidad de generar conocimientos que son necesarios para alcanzar los
objetivos de sostenibilidad y desarrollo. Los conocimientos tradicionales, la
identidad y las prácticas de las comunidades indígenas y locales son, según el
Convenio de las Naciones Unidas sobre
Los conocimientos tradicionales y locales son
dinámicos; a veces fallan, pero tienen también repercusiones amplias, positivas
y bien documentadas. Se ha observado que la colaboración activa para generar
conocimientos, desarrollar tecnología e innovar aumenta el valor del desarrollo
tecnológico basado en la ciencia, por ejemplo en el caso de los grupos de
campesinos e investigadores de los Andes, en la mejora genética vegetal
participativa (domesticación de especies de árboles silvestres y semisilvestres)
y en la gestión del agua y el suelo.
Algunas opciones de medidas que han contribuido de
manera probada a conseguir los objetivos de sostenibilidad y desarrollo
incluyen la colaboración para la conservación, el desarrollo y el uso de
materiales biológicos locales y tradicionales; incentivos para el
fortalecimiento de la capacidad de científicos y organizaciones oficiales de
investigación para trabajar con la población local e indígena y sus
organizaciones, y un mayor interés en la educación científica por los
conocimientos autóctonos y locales, así como por el archivo y la evaluación de
esos conocimientos y prácticas por los profesionales y
El papel de la mujer en la agricultura
El género, esto es, las relaciones
construidas socialmente entre el hombre y la mujer, es un elemento organizativo
de los sistemas agrícolas existentes en todo el mundo y un factor determinante
de reestructuración agrícola permanente. Las tendencias actuales en la
liberalización de los mercados agrícolas y la reorganización del trabajo en el campo,
así como el aumento del interés por el medio ambiente y la sostenibilidad,
están redefiniendo los vínculos entre el género y el desarrollo. La proporción
de mujeres en la producción agrícola y las actividades posteriores a las
cosechas oscila entre el
20% y el 70%; su participación está aumentando en muchos países en desarrollo,
en particular en la agricultura de regadío orientada a la exportación, que implica
una creciente demanda de mano de obra femenina, inclusive de trabajadoras
migrantes.
Aunque estas dinámicas han resultado, en algunos
sentidos, beneficiosas, en general la mayor parte de las mujeres de las zonas
rurales en todo el mundo siguen viéndose afectadas por condiciones de salud y
trabajo cada vez peores, un acceso limitado a la educación y al control de los
recursos naturales, falta de seguridad en el empleo y un nivel bajo de
ingresos. Esta situación
se debe a diversos factores, como la creciente competencia en los mercados
agrícolas, que aumenta la demanda de mano de obra flexible y barata, la
creciente presión y los conflictos en torno a recursos naturales, la
disminución del apoyo de los gobiernos a las explotaciones pequeñas y la
reasignación de los recursos económicos a favor de grandes agroempresas. Otros
factores son la creciente exposición a riesgos relacionados con catástrofes
naturales y cambios ambientales, el deterioro del acceso al agua y el aumento
de los riesgos ocupacionales y sanitarios.
A pesar del avance alcanzado en materia de políticas
nacionales e internacionales desde la primera Conferencia Mundial sobre la
Mujer celebrada en 1975, aún se necesitan medidas urgentes para hacer efectiva
la igualdad de género y la equidad social en las políticas y prácticas
relacionadas con los
CCTA, a fin de poder abordar mejor las cuestiones de género como parte integral
de los procesos de desarrollo. Dichas medidas comprenden el fortalecimiento de la capacidad de las
instituciones públicas y las ONG para comprender mejor los cambios en la
participación de la mujer en las actividades agrícolas y otras actividades rurales
en lo que respecta a los CCTA. También es preciso asignar prioridad al acceso
de la mujer a la educación, la información, la ciencia y la tecnología, así
como a servicios de extensión para que pueda mejorarse el acceso, la propiedad
y el control de las mujeres en lo que se refiere a recursos económicos y
naturales. A fin de asegurar dicho acceso, propiedad y control hacen falta medidas
de carácter jurídico, planes adecuados de financiamiento, apoyo a las
actividades que generan ingresos para las mujeres y fortalecimiento de las
organizaciones y redes femeninas. Esto, a su vez, depende del fortalecimiento
de la capacidad de las mujeres para beneficiarse de las oportunidades del
mercado gracias a instituciones y políticas que asignen una prioridad expresa a
los grupos de mujeres agricultoras en las cadenas de valor.
Varios cambios reforzarán los aportes de la
mujer a la producción y sostenibilidad agrícolas. Ellos son el respaldo a los
servicios públicos y la inversión en las zonas rurales a fin de mejorar las
condiciones de vida y de trabajo de las mujeres, dando prioridad a las
políticas de desarrollo tecnológico que se centren en las necesidades de las
mujeres agricultoras o que viven en zonas rurales, reconociendo sus
conocimientos, aptitudes y experiencia en la producción de alimentos y la
conservación de la biodiversidad, y evaluando los efectos negativos y los
riesgos de las prácticas y la tecnología agrícolas, incluidos los plaguicidas,
en la salud de las mujeres y adoptando medidas para reducir su uso y la
exposición a ellos. Por último, para poder reconocer mejor a la mujer como
parte integral del desarrollo sostenible, es fundamental garantizar la paridad
entre los géneros en la toma de decisiones relativas a los CCTA a todos los
niveles y prever mecanismos para que las organizaciones de CCTA rindan cuentas acerca
de los avances logrados en los ámbitos mencionados antes.
Anexo
Reservas sobre el
Informe completo
Australia: Australia reconoce la
iniciativa y los informes de la IAASTD como una actividad multidisciplinaria
oportuna e importante y en la que participan varias partes interesadas que
tiene por objeto evaluar y mejorar el papel de los CCTA para encarar los
desafíos que plantea el desarrollo mundial. Con todo, la amplia variedad de
observaciones y opiniones presentadas no permiten que Australia pueda estar de
acuerdo con todas las afirmaciones y opciones contenidas en el informe. Por lo
tanto, se toma nota del informe como contribución útil y que se usará para
analizar las prioridades y el alcance futuros de los CCTA para garantizar el
crecimiento económico y la reducción del hambre y la pobreza.
Canadá: El Gobierno de Canadá reconoce
la importante labor realizada por los autores y la Secretaría de la IAASTD, así
como de las partes interesadas, y toma nota del Resumen del Informe de síntesis
como contribución valiosa e importante al debate sobre políticas que debe
proseguirse en los ámbitos nacionales e internacionales. Si bien se admite que
se han logrado mejoras importantes a través de un proceso de compromiso,
existen varias afirmaciones y observaciones que exigen un análisis más
sustancial, equilibrado y objetivo. Con todo, el Gobierno de Canadá insta a que
los gobiernos presten atención a su análisis para abordar la importancia que
revisten los CCTA y las grandes posibilidades que tienen de contribuir al
crecimiento económico y la reducción del hambre y la pobreza.
Estados Unidos de
América: Estados
Unidos se une al consenso alcanzado con otros gobiernos respecto de la
importancia crucial de los conocimientos, la ciencia y la tecnología agrícolas
para lograr los objetivos de la IAASTD. Encomiamos los incansables esfuerzos de
los autores, compiladores, copresidentes y la Secretaría. Expresamos nuestro
beneplácito por el hecho de que la IAASTD ha reunido a la gama más amplia de
partes interesadas por primera vez en una iniciativa de esta magnitud.
Respetamos la amplia diversidad de opiniones y el sano debate que tuvo lugar.
Como tenemos reservas específicas y
sustanciales respecto de cada uno de los informes, Estados Unidos no puede
aprobar sin reservas los informes, y hemos tomado nota de ellos.
Estados Unidos considera que la Evaluación
puede estimular más discusiones e investigaciones. Además, reconocemos que los
informes son una contribución útil para su estudio por los gobiernos acerca de
la función que cabe a los conocimientos, la ciencia y la tecnología agrícolas
en el aumento del crecimiento económico sostenible y la reducción del hambre y
la pobreza.
Reservas sobre
distintas partes
1. Botswana señala que esto es especialmente un problema en África al
sur del Sahara.
2. Estados Unidos preferiría que el texto de esta oración fuera el
siguiente: “evolución progresiva de los regímenes de derechos de propiedad
intelectual en países donde las políticas nacionales no están plenamente
desarrolladas, y participación progresiva en la gestión de los derechos de
propiedad intelectual”.
3. El Reino Unido señala que no hay una definición internacional de la
soberanía alimentaria.
4. China y Estados Unidos no consideran que toda esta sección sea
equilibrada y cabal.
5. Estados Unidos preferiría que esta oración quedara recogida en este
párrafo: La apertura de los mercados agrícolas nacionales a la competencia
internacional puede ofrecer beneficios económicos, pero puede conducir a
efectos negativos a largo plazo en materia de reducción de la pobreza,
seguridad alimentaria y el medio ambiente si no existen infraestructura e
instituciones nacionales básicas.
6. Canadá y Estados Unidos preferirían la siguiente oración: “La
prestación de asistencia para ayudar a los países de ingreso bajo afectados por
la liberalización a ajustarse y beneficiarse de la liberalización del comercio
es esencial para promover los programas de desarrollo”.